Una declaración en espera…

Mujer de mis mañanas:

Hola, es el único saludo que por hoy puedo decirte, no me conoces y yo no sé tu nombre.

Todos los días vuelvo a soñar al subir al transporte, te busco como un loco y se llenan mis ojos de desencanto cuando no llego a encontrarte.

Pero hoy estás ahí sentada viéndote al espejo, rociando de perfume tu cuello, untando crema en tus manos, en esas manos que quisiera besar y decirte lo mucho que te he esperado.

Eres lo único que vale la pena en mis mañanas ansiosas de café, cambias mi rutina, le pones color a los viajes tediosos y voz a los múltiples  silencios de la gente.

Quisiera verte diario y te he esperado en la terminal, pero jamás llegas, le dejé al destino encontrarme contigo y él, rebelde en muchas ocasiones te ponía en el mismo viaje, en el mismo espacio con una pequeña distancia entre los dos.

Quisiera saber a quién le brindas tus silencios, a quien le regalas tus sonrisas, saber en qué piensas, en quien sueñas pero sólo observo tu cara de fastidio al revisar tu celular y no encontrar un mensaje esperado.

Quisiera respirar tu olor e imaginar mis días contigo y pedirle al niño, al joven o lo que sea San Valentín que nos flechara sin equivocarse.

Por lo pronto te dejo esta carta en tu sonrisa, quizá un día me atreva a dártela y decirte Hola.

Esta declaración está en lista de espera, de mis sueños sin cumplir.

Atte.

“Quien te besa sin tocarte”

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