La Mudanza

Sabía que llegaría el día en que te decidieras mudar, que tomaras unas cuantas bolsas y recogieras tu ropa, tu cepillo de dientes, tu desodorante y hasta un par de fotografías, en silencio y con uno que otro suspiro seguías con tu tarea, no sabía que decirte, solo observaba y tú no pretendías preguntarme nada, la decisión estaba tomada, fuiste muy firme y deseabas mudarte.

Al terminar de empacar alzaste la vista, con una pequeña sonrisa y con lágrimas en tus mejillas dijiste:

“Estoy Listo Papá, quiero vivir contigo”