La magia aparece cuando menos lo esperas.

La magia existe aún en días nublados y de lluvia, me toco oírla y estar presente la otra noche.

Aquella noche caminaba cansado rumbo a casa, había sido un día pesado por las incoherencias que tiene el jefe, de repente me sorprendió la lluvia y corriendo me metí al primer lugar que encontré, mientras me sacudía un poco el agua de mi traje, alcé la vista y me di cuenta que estaba en un bar, había poca gente, en miércoles no es un lugar muy común a visitar, mire la hora y la lluvia por el momento no se iba a quitar, así que por qué no, un trago para esperar.

Me senté en la barra del bar y a mi lado estaba un tipo mal encarado, se le notaba que estaba peleado con la vida, de barba y lentes, se bebía su trago despacio, igual que yo con el mío, sin ninguna prisa.

De repente ella apareció, una mujer de cabello castaño y ojos enormes como estrellas de mar, le pedía al barman una toalla para secarse por la lluvia, mientras secaba su cabello se quejaba del trabajo, el tipo de barba la miraba con insistencia, ella parecía no percatarse y llamaba a un taxi, cuando ella salía a la puerta le alcanzó y le dijo:

─ ¿Al menos puedo saber tu nombre?

Ella volteando y a punto de decirle una maldición, lo miro y en segundos sus ojos de estrella parecían brillar, me llamo Marta, mi nombre suena a mar, le dijo.

Yo estaba a punto de comprobar que la magia si existe.

Se sentaron en las primeras sillas que encontraron, pusieron al mismo tiempo su mano sobre la mesa, él acaricio la de ella y sin pensarlo le correspondió, él le dijo:

─ Encantado Marta, bonito nombre con sabor a sal.

─ Así sabe… ─ dijo ella ─

─ Preciosa esta noche que sin playa, llevo el gusto a sal de la marejada sobre la boca.

─ Y las estrellas sobre la arena dibujan tu nombre, saboreando ese toque de sal en tu mirada.

─ Cuando la espesa tiniebla juega con el aliento de bocas que prometen sueños, cristales húmedos de añoradas noches.

─ La luna se intranquiliza por no poder tocar y saborear ese mar, esa arena con sabor a sal, con sabor a ti.

─ La luna baja, se hace espuma sobre la playa, enredada en el vértigo de la noche salada.

─ Y mis manos sobre la arena disfrutan de esa sensación a vértigo, mi mirada te busca en esta noche salada.

─ Manos que miran, luna y arena… tormenta serena.

─ Ojos que sienten, noche y palabras… olas que acarician.

─ La sal de mi nombre y la locura bajo la Luna.

─ Qué bonito se refleja mi nombre en la sal de tu boca.

El brillo de sus almas iluminaba el bar, parecía que había un sol entre sus miradas y yo sólo atinaba a emocionarme de como en un instante dos corazones se tomaban de la mano.

Él tocándose el pecho le dijo a Marta:

─ A cada latido una letra de tu nombre, a cada pestañeo atrapo tu sonrisa, a cada letra tuya saboreo lo que quisiera decir tu boca.

─ Mi boca no dice, mi boca ejecuta latidos de sal, cegueras de sol. ─ Contesto Marta en un segundo ─

─ Tu boca no mata, tu boca me lleva al cielo, tu boca es mi droga con sabor a sal. ─ Le dijo Él ─

─ Bella la sal que deja impronta en tu boca, bello el cielo que te sabe a derrota.

─ Contigo, qué importa si no hay cielo u infierno, contigo es estar fuera de este mundo.

─ Conmigo más allá de la distancia, mucho más allá del olvido, bruma, cielo, infierno y marea, todo junto.

─ Contigo no se necesita describir el mundo, porque tú lo eres todo.

─ No soy un mundo, soy el infinito, encerrado en tus manos, viviendo en la piel de tu memoria

Él por un momento sólo quiso admirar a Marta, le puso dos dedos en su boca mientras le besaba la mano.

─ Tus dedos en mi boca, mi abandono. ─ Marta con respiración agitada le dijo ─

─ Tu espalda en mi boca, mi más grande sueño. ─ Él con un suspiro le contesto ─

─ Tus manos en mis Lunas, tus dedos en mi sueño.

─ Tu mirada en mi éxtasis, mis besos en la línea de tu deseo.

─ Mi boca en tu sangre, mis labios en tu nombre.

─ Mi boca en tus labios de sal, mi deseo en ti.

─ Mis labios en tu boca, mi sudor en tu lengua.

─ Nuestros labios unidos, tú y yo siendo uno dentro de ti.

Marta mordiéndose los labios ahora lo calló a él, con un beso tan apasionado que hasta a mí me erizo la piel.

─ Un beso con sabor a sal, el comienzo de una nueva poesía en tu piel. ─ Él le dijo al oído ─

─ Mi beso ardiendo para cuando estés sediento. ─ Marta temblando le contesto ─

─ Mi beso en tu cuello, para cuando tus manos toquen tu piel.

─ Mi beso en tu piel, para cuando mis manos toquen tu alma.

─ Mi beso en tu sonrisa, para cuando mis dedos toquen tu corazón.

─ Mi beso en tu Sol, para nuestras noches de Luna.

─ Mi beso en tu luna, para nuestros amaneceres llenos de sol.

─ Mi beso en tu nombre, para ser dos.

─ Mi beso en tu hombro, para cuando miremos la luna los dos.

Lo que comenzó sabiendo su nombre desencadeno todo un mar de hermosas sensaciones.

Marta al levantarse de la mesa le dijo: ¿No te asustan las alturas?, Él pagando sus tragos le contesto: Tratándose de alcanzar la magia, no.

─ ¿Te arriesgas?

─ Cuando se trata de alcanzar lo que deseas, vale la pena arriesgarse.

Salieron tomados de la mano sin dejar de mirarse y no sé si se fueron en el taxi que ella pidió.

Él nunca dijo su nombre, con el de ella fue suficiente.

 

Anuncios