Aún tengo la ilusión de ser feliz.

De niño pensaba que el amor era fácil, porque veía a mis padres llevarse la mayor parte del tiempo bien y con amor, a veces tenían problemas pero nada que no se solucionará con una sorpresa, un abrazo, una cena romántica o un beso robado.

No sé cuánto me falte por vivir, pero ya se tardó mucho esa persona que me haga ver y sentir que los cuentos de hadas son reales y que el amor si es eterno.

Aún tengo la ilusión de ser feliz, a pesar de las derrotas del pasado y de esos adiós que me hicieron desconfiar.

Aún tengo la ilusión de ser feliz, si ya no contigo, sé que alguien un buen día llegará y se quedará en mi vida.